EN CORTO: Las Casitas de Don Carlos

EN CORTO: Las Casitas de Don Carlos

Por: Carlos González Muñoz

El ex gobernador Carlos Mendoza Davis, ahora se sabe, tiene muy buen gusto pero por lo visto también tiene muy malas mañas.

La sociedad sudcaliforniana se viene enterando apenas que el político panista dispuso de cuantiosos recursos públicos para hacerse de dos inmuebles destinados a su personal goce y disfrute, uno de ellos en San José del Cabo y el otro en la Ciudad de México.

Aunque la noticia ha sido poco difundida y hasta ocultada por la mayoría de los medios de comunicación locales ha trascendido que “la casita” ubicada en la CDMX se trata de un departamento de lujo situado a unas pocas cuadras de El Ángel de la Independencia, en la avenida Reforma, uno de los barrios más lujosos y céntricos de la capital del país y cuya renta mensual ascendió a poco más de 96 mil pesos, un millón ciento cincuenta y dos mil pesos al año, es decir, casi 7 millones entre 2015 y 2021, los años que duró su gobierno.

Las fotos difundidas aunque escasas muestran un departamento exclusivo que cuenta con acabados de maderas preciosas y muebles de estilo porfiriano, pinturas y cuadros de refinado valor artístico. La casa de un potentado.

La otra “casita” que mandó construir don Carlos está enclavada en San José del Cabo y las fotos muestran a un inmueble que nada le pide a construcciones de lujo contiguas y a otras propiedad de extranjeros. Dicen quienes la visitaron en alguna ocasión que utilizada como Casa de Gobierno también se le dio uso de bar cantina y salón de fiestas en donde el ex y sus invitados disfrutaron “inolvidables” momentos de regocijo y de platillos gourmet muy al estilo de vida y costumbres del anfitrión.

Los buenos vinos derramados sobre sus pisos de mármol después de una noche de excesos y lujuria desbordada y que seguramente también fueron salpicados sobre sus paredes con restos de comida entremezclados y expulsados ruidosamente son y serán la huella indeleble de un sexenio marcado por la corrupción, la vanidad, lo clandestino y lo superfluo.

¿Quién le autorizó al ex gobernador la adquisición de estos dos inmuebles? ¿los legisladores locales?, ¿quién? Nadie. Fue exclusivamente don Carlos quien en lo “oscurito” y a espaldas de la población tomó la decisión de despilfarrar recursos públicos en gustos y vicios privados.

¿Por qué hasta ahora se entera de este atraco en despoblado la sociedad sudcaliforniana? ¿Cómo fue posible que este acontecimiento de por sí escandaloso pasara desapercibido? ¿ y el PAN que opina de esta conducta ilícita e inmoral? ¿está mudo?

La desinformación y manipulación mediática que caracterizó al gobierno panista y que le costó millones de pesos a la población explica en buena parte el silencio y el desconocimiento del hecho pero ahora que se sabe ¿Qué va a pasar? ¿todo quedará acaso en un simple “periodicazo”?

La opinión pública y no solamente las autoridades respectivas tienen la obligación de intervenir y aplicarse para que atracos en despoblado como este no se repitan.

MEMORIA

Víctor Castro Cosío anunció el día de ayer que debido a gestiones realizadas por su gobierno ante autoridades federales de Hacienda se logró que en la Miscelánea Fiscal para el año 2022 que aprobaron recientemente diputados federales y senadores se establezca que las cooperativas de todo tipo, ejidos y asociaciones de producción rural, todas ellas continúen pagando anualmente entre 25 mil y treinta mil pesos de Impuesto Sobre la Renta, el ISR, la misma cantidad que se venía pagando desde años anteriores. Este acuerdo aunque fue resultado de una petición hecha desde Baja California Sur, comunicó el ejecutivo local, tendrá un alcance nacional y será efectivo a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

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